Casarse en la playa en un país como es España, con tantos kilómetros de costa, puede ser una buena opción si lo que buscas es una boda desenfadada sin demasiado protocolo ni solemnidades, de estilo romántico y con posibilidad de montar una buena fiesta cerca de la orilla y acabar dándote un chapuzón en el mar…

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Sin embargo, una boda en la playa supone una complejidad técnica superior a muchas otras. Por ello, os vamos a dar algunos tips para ahorraros dolores de cabeza si vuestro sueño es decir “sí quiero” con arena entre los pies.

En primer lugar deberéis decidir si optáis por celebrar el enlace en alguno de los hoteles y/o restaurantes costeros que ofrecen la posibilidad de celebrar bodas en la playa y el convite en sus instalaciones. En este caso, será el establecimiento qué se encargue de gestionar los trámites pertinentes.

De lo contrario, atentos a la información que os damos a continuación.

Para empezar, es importantísimo e imprescindible que os opongáis en contacto con el Ayuntamiento de la localidad a la cual pertenece la playa en la que queréis casaros. Y es que necesitaréis algún que otro permiso para poder celebrar el evento. Normalmente los consistorios son las entidades encargadas de gestionar y conceder los permisos así como de aplicar la normativa de la autoridad costera, la cual depende del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Aunque en ocasiones estos asuntos son responsabilidad de estancias superiores como la Delegación o Subdelegación del Gobierno, por lo que informarse es primordial.

Cuando llevéis a cabo la solicitud de los permisos, tendréis que tener en cuenta que en ellos se debe informar de todos los detalles posibles de la boda en la playa, es decir, debe constar una lista detallada de los elementos a instalar, tales como baños, generadores eléctricos etc. Además debéis incluir los lugares donde dichos elementos serán ubicados, las medidas de seguridad necesarias, los decibelios que están previstos que se emitirán, el número de invitados etc.

En resumen, se debe informar de todo lo que no se pueda improvisar y que sea necesario e imprescindible para la correcta celebración del evento. De esta manera os ahorraréis imprevistos y errores de última hora que puedan echaros a perder el gran día.

Asimismo, es esencial que tengáis en cuenta que la obtención de los permisos puede tardar días, semanas, meses… e incluso pueden no concederse. Por lo tanto, el primer paso es solicitar dichos permisos con toda la antelación posible. ¿Y por qué a veces no se conceden? Lo más habitual es que esto suceda porque las playas suelen ser de uso público, y no siempre estos espacios pueden acotarse a eventos privados. Sin embargo, también existe la posibilidad de que consigáis el permiso (¡yuju!), pero, no logréis que vuestra boda en la playa sea completamente privado y os encontréis con invitados sorpresa.

Otro punto a tener en cuenta es el tipo de boda que queréis, me explico, ¿civil o religiosa?

Este punto es importante porque la Ley no prohíbe ni permite (es decir, no contempla) la celebración de eventos privados en playas, por lo tanto, este asunto dependerá de la localidad que seleccionéis para la celebración. Y esto implica que la tasa o fianza que tengáis que depositar al Ayuntamiento dependerá de la normativa de cada uno, y de igual manera, también dependerá de la normativa de cada localidad si se permite la celebración de la ceremonia civil y la posterior fiesta, o si bien tan solo se puede celebrar la ceremonia.

En las bodas civiles, también debe contemplarse la figura del maestro de ceremonias o bien que algún familiar o amigo cercano se encargue de conducir el acto, ya que es difícil que un juez o un alcalde acceda a desplazarse hasta la playa a oficiar la ceremonia. ¡Pero que no cunda el pánico! Como en cualquier boda civil podéis legalizar el matrimonio en el juzgado antes de la celebración.

Y la cosa se complica más aún, si los novios queréis casaros por la Iglesia, ya que muy pocos obispados permiten celebrar sacramentos como el sagrado matrimonio fuera de los templos religiosos, hecho que, en cualquier caso, requeriría de autorizaciones especiales.

Una vez superadas las cuestiones legales, existen algunos aspectos clave a considerar en este tipo de evento:

  1. El lugar: obviamente será una playa (de eso va este post) pero no es tan sencillo. Deberéis contemplar varios aspectos:
    • Número de invitados: esto os indicará si la ceremonia puede celebrarse en una cala o playa pequeña, o si es más acertado escoger una playa algo más grande para ello.
    • Época del año: dependiendo de si queréis contraer matrimonio en una estación u otra, la facilidad para conseguir los permisos del Ayuntamiento variará. Y es que en plena temporada alta de verano, es más complicado que los ayuntamientos accedan a celebrar un evento privado y lo que eso conlleva para el turismo de esa playa en cuestión.
      Además, también deberéis tener presente que según en qué estación hay playas más adecuadas para celebrar la boda que otras, ya que algunas están más resguardadas del viento, otras se sitúan en zonas del país con temperaturas más elevadas etc.
  2. El momento: también es importante decidir si la ceremonia será de mañana o de tarde.
    Para ello tendréis que ser conscientes de la época del año en la que os casaréis, porque si es en verano y celebráis la boda por la mañana os podéis derretir (jejeje).
    Y también deberéis apreciar si os atrae la idea de ver el atardecer durante el enlace para celebrar así el evento por la tarde hasta la noche.

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  3. Los invitados: en las bodas en la playa es clave que la lista de invitados no sea interminable… Y es que la logística de este tipo de evento no permite una celebración por todo lo alto en lo que a asistentes se refiere.
    Por otra parte, deberéis tener presente si a la ceremonia van a asistir personas mayores o con movilidad reducida, porque en este caso deberéis proporcionar alguna solución para facilitarles el acceso y el caminar sobre la arena durante el evento.
  4. Los accesos: por muy bonita que sea la playa, si para acceder a ella debéis bajar por un acantilado, vais a tener que olvidarnos de ella… Y es que es importante tener en cuenta que para el montaje, para la llegada de los invitados etc. es totalmente necesario que haya una o más entradas de fácil acceso.
  5. Comodidad: aconsejamos instalar una carpa para proteger a los asistentes al evento del sol y de la brisa marina.
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  6. El catering: como hemos comentado, en las bodas de playa no sobra espacio, y si a esto le sumamos la dificultad logística y los problemas que suponen algunos accesos, el tema del catering puede complicarse. Por eso, si no tenéis la posibilidad de montar mesas, os recomendamos que optéis por un buffet o un banquete ligero, preferiblemente de platos fríos.
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  7. La tarta nupcial: si os casáis en la playa puede ser una buena ocasión para dejar libre vuestra imaginación y reflejarla en la tarta. Y es que existen infinidad de ideas creativas de tartas nupciales con temática marina o náutica que pueden aportar un toque especial al evento.
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  8. El estilismo: como en cualquier boda, los novios deciden cómo vestir, pero desde Lovely Rice queremos aconsejaros al respecto.
    Teniendo en cuenta que la ceremonia se celebra en una playa, es más acertado optar por un estilo informal, natural, fresco y todo lo cómodo que se pueda.
    Respecto al vestido de la novia, éste puede ser corto o largo. Sin embargo si es largo, recomendamos que sea hasta los tobillos para evitar que se manche en exceso o se llene de arena o agua del mar y pueda estropearse.
    Por otra parte, el velo más acertado es el corto, por comodidad, sin embargo también podéis optar por el largo y tras la ceremonia podéis recogerlo.
    ¿Y la cola del vestido? Gran dilema, ya que no recomendamos usarla porque se arrastrara por la arena y os aseguramos que no es un trabajo fácil. Pero para todo hay solución en esta vida, así que si no puedes casarte sin tu cola larga, opta por una desmontable y deshazte de ella cuando te sientas incómoda.
    En cuanto al calzado, es preferible llevar sandalias y zapatos planos, o mejor aún, ¡id descalzos!. Pero si la novia no puede ir sin sus tacones (os entendemos), podéis optar por incluir alguna tarima sobre la arena para así no privaros de lucir unos buenos taconazos.

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  9. Maquillaje y peinado: si finalmente decidís celebrar la boda en una estación del año cálida, la novia debe tener presente que se encontrará al aire libre durante varias horas y que muy probablemente se expondrá al sol todo ese tiempo. Por lo tanto, aconsejamos un maquillaje resistente el sudor, el sol y la brisa marina. Y en cuanto al peinado, no hay nada mejor que un bonito recogido que os libre del calor que provoca una melena suelta.
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  10. Ramo: de la misma forma que la tarta nupcial, el ramo de la novia puede tener temática marinera para ir acorde con el lugar donde se celebra la boda. Cabe decir, que esto depende solo y exclusivamente de los novios, y que tan solo se trata de una idea.
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  11. Regalos: aprovechando el lugar de celebración, regalar un abanico, un sombrero o incluso unas chanclas pueden ser un acierto. Además, obsequios como conchas marinas, estrellas de mar, o una botella con arena de esa playa, serán bien recibidos en medio de ese paisaje.
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Si tanta información os ha asustado, tranquilos… en Lovely Rice nos encargamos de organizar bodas de todo tipo así que si vuestro sueño es casaros en la playa, ¡no renunciéis a él! ¡Llamádnos! (jejejeje)

¡Hasta la próxima semana!